Como decía Umberto Eco en su clásico libro “Historia de la belleza” y así lo recuerda Judit Carrera, directora del CCCB en la presentación de esta exposición: “La belleza es una aspiración universal, pero nunca es absoluta ni inmutable, sino que depende de cada contexto histórico y cultural”.
Exposición CCCB “El culto a la belleza”.
¿Qué entendemos por belleza? ¿Quién define los cánones que seguimos y de qué manera están cambiando estas definiciones? Estas son algunas de las preguntas que plantea El culto a la belleza, la exposición del Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) que recorre la evolución de los ideales de belleza del cuerpo humano desde la Antigüedad hasta el mundo contemporáneo.
La muestra “El culto a la belleza”, que puede visitarse en el CCCB hasta el 8 de noviembre de 2026, nace de un proyecto de Janice Li para la Wellcome Collection de Londres y cuenta con una adaptación local de Blanca Arias y Júlia Lull. Con más de 400 piezas, reúne obras de arte, documentos, objetos históricos e instalaciones contemporáneas para analizar cómo la idea de belleza ha estado condicionada por factores como la moralidad, el estatus, la salud, la edad, el género o el origen étnico.
A lo largo de la historia, la filosofía ha tratado de definir la belleza, el arte ha intentado representarla y la ciencia ha desarrollado herramientas para aproximarse a ella. Al mismo tiempo, la industria ha creado productos y tratamientos destinados a modificar o preservar la apariencia física. Los ideales cambian, pero la búsqueda de la belleza permanece.
La exposición plantea así una mirada crítica sobre la construcción de los cánones y sobre el papel que han desempeñado en ella la cultura, la sociedad, la política, la religión, la medicina y la industria. En la actualidad, esta cuestión adquiere una nueva dimensión con la expansión de las redes sociales y, sobre todo, con la inteligencia artificial.
La cultura contemporánea continúa concediendo un valor especial a la juventud, mientras el envejecimiento suele representarse desde una perspectiva negativa. La exposición señala cómo esta asociación entre belleza y juventud tiene raíces históricas y cómo todavía persiste en la cultura actual.
La elaboración de cosméticos forma parte de una tradición con siglos de historia. Durante el Renacimiento, la cocina podía convertirse en un espacio destinado a la preparación de este tipo de productos.
En la instalación ‘Beauty Sensorium’ de Baum & Leahy realizada en colaboración con Renaissance Goo de la Universidad de Edimburg, se presentan cinco ‘ungüentos del Renacimiento’, recreaciones de recetas cosméticas basadas en el texto italiano de 1562 “Los adornos de las mujeres”. Este tipo de productos eran elaborados con frecuencia por mujeres judías inmigrantes después de la expulsión de los judíos de España en 1492.
En el Renacimiento, las boticas organizaban los recipientes y los recetarios de forma similar a como hoy se clasifican los materiales según sus propiedades físicas y químicas. Las mujeres que elaboraban cosméticos en casa poseían un conocimiento avanzado sobre cómo aprovechar las propiedades táctiles de los materiales naturales.
La propuesta incorpora, además, una dimensión multisensorial que invita a observar, oler y tocar. El espacio incluye referencias históricas con interacciones multisensoriales.
La industria cosmética experimentó un importante crecimiento a comienzos del siglo XX, impulsada por la industrialización y por el aumento del poder adquisitivo de las mujeres. Algunos productos farmacéuticos que inicialmente habían sido concebidos con fines médicos comenzaron a envasarse y comercializarse como artículos para el cuidado de la piel y el maquillaje.
La muestra reúne diferentes firmas para mostrar cómo la innovación científica y tecnológica continúa transformando la industria cosmética.
• Entre los ejemplos se encuentra un ingrediente cosmético desarrollado por Roka Furadada a partir de lignina, un polímero presente en los árboles que puede recuperarse durante el proceso de fabricación del papel y emplearse en formulaciones destinadas al cuidado de la piel y el cabello.
• La investigación de Vytrus Biotech pone el foco en el potencial de las plantas y en sus mecanismos regenerativos, explorando su aplicación en el cuidado de la piel.
• La tecnología también se relaciona con la accesibilidad. Lancôme HAPTA ejemplifica el uso de tecnología asistiva en el ámbito del maquillaje mediante un aplicador inteligente y portátil diseñado para facilitar su utilización a personas con movilidad limitada en manos, muñecas y brazos.
Lancôme HAPTA, tecnología asistiva aplicada al maquillaje y ingrediente cosmético desarrollado por Roka Furadada.
“Durante el Renacimiento, la cocina podía convertirse en un espacio destinado a la preparación de productos cosméticos”
La piel deja de entenderse únicamente como una superficie y se presenta como una materia viva a través de la que sentimos y nos relacionamos con el entorno.
El cabello ocupa también un lugar destacado. A lo largo de diferentes culturas, ha funcionado como símbolo de identidad, tradición, pertenencia y estatus, pero también ha estado sujeto a normas y mecanismos de control.
Los perfumes también ocupan un lugar central en la muestra. La Fundación Ernesto Ventós ha creado específicamente para la exposición Perfums masculins, una instalación olfativa que acompaña el recorrido dedicado a la belleza masculina.
La propuesta se articula en dos fases. La primera se inspira en tres figuras históricas —Tutankamón, Nerón y Napoleón— para evocar diferentes rituales, atmósferas y formas de representar lo masculino. La segunda se centra en algunos momentos clave de la perfumería moderna a partir de la introducción de las moléculas sintéticas, con la cumarina como uno de los primeros puntos de inflexión.
A través del olfato, la instalación amplía la experiencia de la exposición y demuestra que la construcción de la belleza no depende únicamente de aquello que vemos. Las fragancias también pueden activar la memoria y evocar caracteres, gestos y formas de representación de lo masculino.