Ventas de Perfumería y Cosmética 505

¿Cuál fue la intención conceptual al integrar estos dos universos en el desarrollo de la gala? El concepto y corazón de la gala era una vuelta a lo esencial. De la mano del equipo de la Academia del Perfume, que nos ha asesorado e inspirado en todo momento, diseñamos una escenografía mínima: un piano que emitía notas, como un frasco que libera fragancias. Esta metáfora fue, además, la imagen gráfica del evento. La intención del espectáculo era, a través de cuatro momentos artísticos –Esencial, Sinestesia, Inspiración y Sublimación– sumergir al espectador en un viaje sensorial que le hiciera reconectar con lo singular, lo único, con el silencio, con lo invisible… Buscar aquello esencial que, a fin de cuentas, es lo que nos conmueve. Y para ello realizamos una cuidada selección de repertorio relacionado con el mundo del perfume, invitamos al público a una cata olfativo-musical, y contamos con dos artistas invitados –Iván Montero al bandoneón y Raúl Márquez al violín eléctrico–. Creo que cumplimos un reto que, seguramente, también lo sería en perfumería: crear, con pocos ingredientes, pero de alta calidad, un recuerdo en el espectador que persista como la estela de un excelente perfume. Cuéntenos un poco más sobre la Fundación Cultura en Vena, ¿qué vinculación tiene la salud con el arte y la música? La relación entre las artes y el bienestar es ancestral. Lo que la humanidad ha intuido desde hace siglos, más recientemente la ciencia (y la Organización Mundial de la Salud) ya lo ha confirmado con centenares de estudios clínicos: las artes proporcionan un efecto positivo y medible en la mejora de nuestra salud y bienestar. Por eso, en Cultura en Vena acercamos diferentes prácticas artísticas –exposiciones, música en directo, mediación cultural, talleres de escritura…– a entornos vulnerables, especialmente hospitales, donde también hemos llevado a cabo estudios clínicos. La acogida de nuestros programas entre los pacientes, sus familiares y el personal sanitario es extraordinaria. Tenemos una altísima demanda, y por eso también realizamos una labor de incidencia política para que la inclusión de las artes como cuestión de salud pública llegue a convertirse en una realidad, ya que el marco institucional europeo está avanzando rápidamente hacia la legislación. Porque es un hecho: como dice nuestro eslogan, “la cultura beneficia seriamente la salud”. (De Izq. a dcha.) Iván Montero al bandoneón, Marta Espinós, pianista y comisaria musical, Cristina de Catalina, directora de Desarrollo de la Academia del Perfume y Raúl Márquez al violín eléctrico. “Realizamos una labor de incidencia política para que la inclusión de las artes como cuestión de salud pública llegue a convertirse en una realidad”

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