63 Le Sel d’Issey evoca la imagen de una naturaleza benigna que infunde al hombre la vitalidad, la pulsión y el deseo de vivir intensamente. Condimento de la vida, la sal despierta los sentidos y estimula la energía, el impulso vital que nos anima y da sabor a nuestra existencia. Como un alquimista, el perfumista Quentin Bisch ha logrado una armonía perfecta entre notas amaderadas y marinas. Le Sel d’Issey vibra gracias a ese constante viaje del mar a la tierra: la interacción entre ambos polos, ese movimiento infinito, es lo que la hace tan vibrante, en una palabra, tan viva. Por otra parte, el frasco es obra del artista y diseñador japonés Tokujin Yoshioka. De una pureza absoluta, con sus elegantes líneas masculinas, revela el esplendor de la luz y el poder de la sal encapsulado en un frasco. Homenaje a la masculinidad contemporánea
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