Ventas de perfumeria y cosmetica

# 18 visto en redes The Ordinary traduce el lenguaje del marketing cosmético a una tabla periódica para cuestionar los mitos del skincare La firma de belleza lanza The Periodic Fable, una campaña creada junto a Uncommon y Smuggler que cuestiona el lenguaje publicitario del sector. “The Periodic Fable” En respuesta a la sobreinformación y la gran cantidad de claims que llegan al consumidor, The Ordinary ha desarrollado “The Periodic Fable”. Se trata de una tabla periódica que sustituye los elementos químicos tradicionales por los 49 términos de moda más usados en el mundo de la belleza y, en concreto del marketing, y la verdad sobre ellos. “Esperamos que ayude a crear una industria mejor y más transparente, donde todos puedan distinguir los hechos de la ficción y la ciencia de la historia”, explica Amy Bi, vicepresidenta de The Ordinary. Conceptos cuestionados desde la ciencia La tabla periódica desarrollada por The Ordinary está disponible en su página web. Algunos puntos interesantes: • Elemento nº 18: “Chemical free”. Científicamente hablando la firma defiende que decir “libre de químicos” carece de rigor. Según la firma “Nada está libre de químicos. Ni siquiera el aire en una botella vacía”, aunque su fuente sea natural. • Elemento nº 13: “Dermatológicamente recomendado”. The Ordinary aclara que no existe una metodología científica para determinar si algo La campaña The Periodic Fable de The Ordinary. The Ordinary, firma reconocida por su enfoque minimalista y accesible en el cuidado de la piel, lanzó una campaña de la mano de la agencia creativa Uncommon, con producción de Smuggler, que reflexiona sobre el lenguaje publicitario en la industria de la belleza. La pieza, dirigida por Olivia De Camps, muestra a decenas de personas, realizando de forma repetitiva los mismos movimientos relacionados con el cuidado facial: se aplican tratamientos, mascarillas, hielo u otras técnicas extremas para mantener la piel tersa, broncearse, etc. La irónica escena es una metáfora de los hábitos que se viralizan en redes sociales y se replican masivamente, a menudo sin respaldo científico ni evidencia dermatológica. El mensaje central de la campaña es contundente: “Nos han enseñado mal la belleza. Es hora de aprender la verdad.”

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