21 entrevista En la Antigua Roma, el cuidado del cuerpo se concebía como un acto social que tenía lugar en el laconium. Las termas eran espacios públicos de encuentro, conversación y pausa, integrados en la vida cotidiana. Estos valores conectan con el espíritu de las firmas nicho que forman parte de Laconicum, una marca que reúne propuestas de cosmética de todo el mundo, difíciles, y en muchos casos imposibles, de encontrar en España. La compañía acaba de inaugurar su primera tienda física en Madrid, un proyecto que presenta a continuación una de sus fundadoras, María Martínez. En su web explican que se conocieron durante un viaje en tren. ¿Podrían compartir con nuestros lectores su historia? La leyenda es cierta. Nos conocimos en un AVE MadridSevilla, a alta velocidad. Fue, quizás una metáfora de lo que vendría después, un proyecto común que tendría a los viajes como uno de sus pilares, junto a la cosmética y al ecommerce. Ya han pasado más de 15 años de aquel viaje y ahora se cumplen 14 desde que fundamos, Anabel Vázquez y yo, Laconicum. Hoy hablamos con naturalidad de cosmética nicho, pero no siempre fue así. ¿Cómo ha ido evolucionando el sector y en qué punto piensan que se encuentra? La cosmética es una industria muy compleja en la que caben muchas subindustrias. La de la cosmética independiente o de autor, también llamada nicho, es una de ellas. Hoy se ha extendido en todas las categorías y mercados y juega un papel clave. Ya no es algo residual ni extravagante. ¿Cuál es el origen del nombre de la firma? La idea del nombre surgió durante una visita a la casa romana en Évora, Portugal. Allí conocimos qué era un laconicum, una suerte de sauna, un espacio destinado a la descompresión, el relax y también a la sociabilidad. Era una burbuja de bienestar. Todos esos valores nos parecieron perfectos para el proyecto “Laconicum reúne cosmética de todo el mundo, difícil o imposible de encontrar en España. Somos una especie de detectives cosméticas”
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