PF508 - Ventas de Perfumeria

39 colaboraciones | tendencias Triunfarán los acabados satinados y difuminados, las texturas modelables y los brillos suaves sin partículas visibles que aportan dimensión sin resultar evidentes. El color se convierte en un velo que acompaña a la piel en lugar de cubrirla. El pastel de 2026 no cubre: acompaña y perfecciona En ojos, veremos sombras acuareladas que se funden suavemente con el párpado. En mejillas, coloretes cremosos que se integran con la base aportando un rubor natural. En labios, bálsamos pigmentados con efecto labio mordido que aportan un toque de color fresco y espontáneo. El resultado es un maquillaje luminoso y ligero que aporta vitalidad sin eclipsar la textura natural de la piel, respetando su movimiento y su luz. 2. Corales y naranjas: energía aplicada al rostro En contraste con la suavidad de los pasteles, la paleta solar aporta carácter y dinamismo al maquillaje de la temporada. El coral vibrante, el naranja, mandarina y el rojo anaranjado se convierten en protagonistas en labios y mejillas, aportando una energía inmediata al rostro. Sin embargo, estos tonos no se trabajan como bloques sólidos o rígidos, sino con textura y movimiento, buscando un resultado más natural y contemporáneo. Labios glossy con volumen, coloretes intensos, pero muy bien integrados en la piel y sombras cálidas combinadas con piel luminosa serán algunas de las propuestas más visibles. El color se aplica de forma estratégica para aportar dimensión sin perder naturalidad. La intensidad no es sinónimo de densidad: el color fuerte se vuelve flexible Es un maquillaje que transmite optimismo, frescura y presencia, pero sin rigidez. Incluso los rojos se trabajan con bordes ligeramente difuminados, jugando con técnicas como las halo lips (labios con el color más intenso en el centro y bordes difuminados) o aplicando el colorete antes que la base para lograr un accent makeup más suave y difuminado, en el que el color parece emerger desde la propia piel. En este tipo de tonos, la técnica y la calidad del producto adquieren una importancia especial. Cuanto más vibrante es el pigmento, más precisa debe ser la formulación para evitar parches, irregularidades u oxidaciones indeseadas que alteren el resultado final. 3. Naturales cálidos: el auge del “skin-real” El nude evoluciona hacia una gama de tonos más cálidos y envolventes. Beige miel, terracota suave, marrones ligeros y dorados delicados construyen una paleta que se funde con la luz del sol y aporta profundidad al maquillaje sin perder naturalidad. Son tonos que acompañan a la piel y la potencian, aportando fuerza al rostro sin generar contrastes artificiales. La naturalidad ya no es neutral: es cálida, luminosa y estratégicamente construida No hablamos del “no makeup” clásico, sino de una piel visiblemente trabajada y cuidada. Se recurre a bases ligeras con acabado glow que unifican sin ocultar la textura natural. Los iluminadores cremosos se integran en la piel en lugar de depositarse sobre ella, aportando luz de forma orgánica. A esto se suma la tendencia del monochrome makeup suave en ojos, mejillas y labios, que crea armonía en el rostro sin renunciar al color. “Cuanto más vibrante es el pigmento, más precisa debe ser la formulación para evitar parches o irregularidades”

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