56 formación | shadowing El movimiento: el verdadero protagonista Uno de los elementos más interesantes del shadowing es el papel que juega el movimiento corporal en la percepción del perfume. Cada vez que nos movemos, cambiamos nuestra posición respecto a la fuente del aroma. Además, el propio movimiento genera pequeñas corrientes de aire alrededor del cuerpo que pueden dispersar o concentrar las moléculas aromáticas. Como resultado, el perfume no se percibe de manera constante. Aparece en pequeñas ráfagas, se intensifica en ciertos momentos y se suaviza en otros. Este comportamiento crea una experiencia sensorial mucho más rica que la de una fragancia estática. El aroma acompaña a la persona y se integra en su forma de moverse y de interactuar con el entorno. Una tendencia alineada con el consumidor de 2026 El creciente interés por el shadowing no es casual. Esta técnica encaja perfectamente con varias de las grandes tendencias que están transformando la perfumería. Este cambio responde también a una evolución del consumidor. Según datos de STANPA, el 70 % de los usuarios afirma que los productos de cuidado personal influyen directamente en cómo se sienten durante el día. Por un lado, responde a la búsqueda de personalización, permitiendo que cada usuario construya su propio paisaje olfativo. En lugar de elegir un único perfume, el consumidor puede adaptar su aroma según el momento del día, la ocasión o su estado de ánimo. Por otro lado, se relaciona con la creciente importancia del bienestar sensorial. El perfume se convierte en una experiencia emocional que acompaña la rutina diaria y contribuye a reforzar la identidad personal. Además, técnicas como el shadowing se integran fácilmente con tendencias olfativas actuales, como el auge de las fragancias más complejas y equilibradas —por ejemplo, el universo neo-gourmand, que combina dulzor, especias suaves y maderas cálidas—, ofreciendo múltiples posibilidades creativas. El futuro de la perfumería: más interactivo y personal Todo indica que la perfumería seguirá evolucionando hacia modelos más participativos. El consumidor actual no quiere limitarse a elegir un perfume; quiere formar parte de la experiencia. En este contexto, el shadowing representa una forma nueva de relacionarse con el aroma. Introduce una dimensión espacial y dinámica que transforma el gesto cotidiano de perfumarse en un pequeño ritual creativo. Más que una tendencia puntual, esta técnica refleja un cambio profundo en la forma de entender el perfume: ya no es solo una fragancia, sino una composición viva que se adapta a cada persona. Y quizá ahí resida su mayor atractivo: permitir que cada individuo construya, de manera casi intuitiva, su propia firma olfativa. “En 2026 el perfume ya no es estático: el consumidor participa activamente en su construcción” “El shadowing transforma el perfume en una experiencia dinámica que evoluciona con el movimiento del cuerpo”
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