La perfumería de Oriente Medio vive un momento de gran proyección internacional. Cada fragancia narra una historia propia y refleja tradiciones, costumbres y valores profundamente arraigados. No solo cautiva por la intensidad de sus perfumes, sino también por el legado y la expresión artística que transmite cada creación. En las últimas décadas, este sector ha experimentado una profunda transformación y se ha consolidado como una de las corrientes más influyentes de la perfumería contemporánea.
Me incorporé a Eurofragance en 1990, el mismo año en que se fundó la compañía. Tenía entonces 18 años y, desde aquel momento, he dedicado toda mi trayectoria profesional al extraordinario mundo de la perfumería. Desde sus inicios, Santiago Sabatés, fundador de Eurofragance, supo ver el potencial de Oriente Medio. Mientras muchas casas de fragancias dirigían su mirada hacia América, la nuestra apostó por el Golfo Pérsico, una decisión que marcaría profundamente nuestro ADN.
Ese camino me dio la oportunidad de descubrir la perfumería árabe desde dentro, en mis primeros años como perfumista, y de acompañar su evolución a lo largo de más de tres décadas. Recuerdo especialmente cómo tratábamos ingredientes emblemáticos de la región, como el agarwood, conservados en pequeños frascos y manejados casi como auténticas joyas, con la máxima delicadeza en cada creación.
En mi trayectoria profesional, la pandemia del COVID-19 marcó un antes y un después. Durante ese periodo, nuestro trabajo, el de los perfumistas, se volvió especialmente complejo: intercambiábamos muestras con el laboratorio desde casa, afrontábamos limitaciones para oler materias primas y teníamos que adaptarnos a una nueva forma de crear. Fue entonces cuando surgió la oportunidad de trasladarme temporalmente a Dubái, una decisión que, con el tiempo, confirmé como acertada.
Actualmente, paso casi la mitad de cada año en Dubái, trabajando estrechamente con nuestros clientes de toda la región del Golfo. Con el paso de los años, he desarrollado una profunda apreciación y comprensión del rico legado perfumista que define esta parte del mundo, un legado que sigue fascinándome. Viajar con frecuencia a nuestra oficina allí me permite sumergirme plenamente en este universo creativo, alimentándome de sus tradiciones, su gente y su singular identidad olfativa.
La historia es uno de los fundamentos esenciales de la perfumería en Oriente Medio. Desde hace siglos, el arte de crear fragancias ha estado ligado a rituales, celebraciones y prácticas cotidianas, convirtiéndose en un elemento central de la vida cultural. Esta tradición no solo se ha conservado, sino que ha evolucionado al integrarse con técnicas modernas, dando lugar a creaciones que son a la vez auténticas y contemporáneas. Cada fragancia cuenta una historia, evocando costumbres y valores profundamente arraigados.
Otro de los pilares que define la perfumería de la región es el lujo. Este se expresa no solo en la calidad de las composiciones, sino también en el cuidado del diseño de los frascos y el packaging. Los envases suelen ser elaborados y ornamentados, reflejando la opulencia y la atención al detalle que caracterizan a estas marcas. El lujo en la perfumería de Oriente Medio no es superficial, sino que forma parte de una experiencia completa que comienza en el primer contacto visual y culmina en la percepción olfativa.
Belén Garcia sosteniendo un agarwood.
El rendimiento de las fragancias es un aspecto altamente valorado por los consumidores de la región. Las composiciones suelen destacar por su fuerte estela, conocida como sillage, y su larga duración en la piel. Este enfoque garantiza que el olor permanezca presente durante todo el día, dejando una huella memorable. Más que una fragancia pasajera, se busca una firma olfativa que acompañe y defina la presencia de quien la lleva.
Finalmente, los ingredientes constituyen el alma de estas creaciones. Materias primas como el oud, la rosa, el ámbar o el almizcle son protagonistas habituales, aportando profundidad y carácter a las fragancias. Estos ingredientes conectan al usuario con una tradición genuina que trasciende modas pasajeras. Su uso refuerza la percepción de autenticidad y exclusividad que tanto valoran los amantes de la perfumería.
En conjunto, estos cuatro pilares construyen una identidad olfativa inconfundible que sigue conquistando, y cada vez más, a consumidores de todo el mundo. La perfumería de Oriente Medio no solo seduce por su intensidad, sino también por la historia y el arte que transmite cada fragancia.
Trasladado al universo de la perfumería, este proceso se ha traducido en una circulación cada vez más fluida de tendencias olfativas y códigos creativos. Ingredientes tradicionalmente asociados a determinadas culturas han traspasado fronteras, alcanzando una proyección global y redefiniendo las preferencias de los consumidores.
Si bien la perfumería árabe se ha caracterizado históricamente por el uso de ingredientes emblemáticos y estructuras profundamente arraigadas en su cultura, la globalización ha propiciado la incorporación de influencias externas, especialmente de la perfumería francesa. Esta última aporta estructuras más clásicas y arquitecturas olfativas propias de la tradición europea y americana. Como resultado, surgen nuevas composiciones híbridas que combinan la riqueza y la intensidad de la perfumería árabe con la sofisticación de la perfumería francesa.
Con la irrupción de las redes sociales, estos creadores de contenido se han consolidado como auténticos motores de tendencias.
En los últimos años, una nueva generación de influencers especializados en fragancias ha puesto el foco en la perfumería de Oriente Medio, acercando al consumidor un universo olfativo hasta entonces poco explorado, marcado por la intensidad y una profunda herencia cultural. A través de sus contenidos, han logrado despertar la curiosidad de una nueva audiencia global, que comienza a descubrir y valorar la riqueza de estas tradiciones perfumistas.
Desde el golfo, las marcas han sido testigos de cómo estos creadores de contenido han promocionado sus fragancias y cómo el consumidor europeo y mundial ha abierto la mente y el olfato a propuestas más opulentas y sofisticadas, integrando estas fragancias en sus hábitos de consumo y elevando la perfumería árabe a un fenómeno global.
Paralelamente, se ha producido un cambio en las estrategias de comunicación de las marcas. Si anteriormente colaboraban mayoritariamente con influencers de la propia región, hoy apuestan por perfiles internacionales capaces de amplificar su alcance y conectar con audiencias diversas en todo el mundo.
Este nuevo ecosistema de difusión refuerza, además, el intercambio cultural entre la perfumería árabe y la francesa, alimentando un diálogo constante que, como vimos anteriormente, sigue redefiniendo el panorama global de la perfumería.
El sector de las fragancias está en constante movimiento y evolución. En los últimos años hemos sido testigos de una auténtica revolución, pero lo cierto es que esto no ha hecho más que empezar. Lo que antes parecía familiar y codificado se ha transformado en un panorama creativo dinámico y prácticamente ilimitado. Desde mi punto de vista, estamos viviendo una de las etapas más fascinantes que ha experimentado jamás nuestra industria.
Como perfumista, cada día descubro nuevas combinaciones, tendencias y códigos olfativos que hace apenas unos años habrían sido impensables. La velocidad a la que emergen y se consolidan estas nuevas ideas redefine continuamente nuestra forma de crear.
¿Quién iba a esperar que algo tan gastronómico como el chocolate de Dubái acabara en tendencia mundial, y se extendería a la industria de la perfumería? Aunque como profesionales podemos anticipar ciertas corrientes, vivimos en un contexto tan acelerado que surgen tendencias inesperadas que, en ocasiones, trascienden lo efímero para convertirse en movimientos de largo recorrido.
Hoy en día las culturas y las tradiciones olfativas fluyen libremente por todo el mundo, inspirando a los consumidores a explorar fragancias con un nuevo sentido de curiosidad y apertura.
Desde mi experiencia y tras todos estos años de aprendizaje, mi mirada se dirige ahora hacia Asia. Un mercado que me fascina profundamente y que, sin duda, será uno de los grandes motores creativos de la perfumería del futuro.