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Hay universos que se descubren con la vista y otros que solo se revelan cuando cerramos los ojos. Hay encuentros que nacen de la razón. Y hay otros que estaban destinados a suceder. “Llegar al gusto a través del olfato” fue el primer experimento de Catadeperfumes entre Vino y Perfume, una experiencia Bar de Perfumes que no solo sorprendió, sino que confirmó cómo ambos Universos maridan a través de nuestro sentido más potente, el olfato.
Aunque se suele pensar que saboreamos con la lengua, la mayor parte de lo que percibimos procede de la nariz. El olfato es el gran arquitecto del gusto. La emoción de un perfume comienza en la inspiración. La de un vino también. Es más, el sabor no nace únicamente en la boca. Nace mucho antes, en el aire que acaricia la nariz... Es el olfato quien enciende la imaginación. Quien dibuja el primer paisaje. Quien anuncia la fruta madura, la flor recién abierta, la madera noble, las especias cálidas o la tierra húmeda después de la lluvia. El gusto solo confirma la historia que el olfato ya había empezado a contar.
Tanto en el vino como en el perfume, todo está ahí, esperando ser descubierto.
“El olfato es el gran arquitecto del gusto. La emoción de un perfume y un vino comienza en la inspiración. El gusto solo confirma la historia que el olfato ya había empezado a contar“
El vino y el perfume nacen de la tierra, el tiempo y la experiencia. Ambos necesitan al artista que combina la naturaleza para crear la armonía perfecta.
En ambos se persigue obtener el máximo atributo de sus elementos y los dos mundos encierran historias que solo el olfato es capaz de descifrar. Una copa de vino y una gota de perfume comparten el mismo misterio: transforman frutos, flores, maderas y especias en emociones invisibles. Más allá de contemplarse, se sienten.
Si el perfume se funde en la piel, el vino se funde en la boca. Y ambos dejan huella en la memoria. En cada sorbo y en cada brisa perfumada viajan recuerdos dormidos. El jazmín en una noche de verano. La piel después de un abrazo. Un viñedo al amanecer. La madera de una barrica. El aroma de una casa que ya no existe y, sin embargo, sigue viviendo en la memoria. Emociones que, a veces, convergen en un mismo recuerdo.
Si buscamos más paralelismos, vino y perfume son dos universos diferentes que no solo “hablan” un mismo idioma, el de los sentidos y las emociones; ambos son mundos invisibles que comparten la capacidad de conmovernos. Los dos se expresan con dinámicas paralelas. Se abren lentamente y evolucionan, cambian con el aire, con la temperatura, con el tipo de soporte, sea piel o cristal. Tienen notas olfativas que aparecen de repente, otras que permanecen en el tiempo y algunas que solo se revelan a quien entrena y sabe escuchar con la nariz.
Como una gran composición olfativa, un vino despliega sus notas lentamente. Primero seduce, después ofrece su corazón y finalmente deja una estela larga, elegante, inolvidable. Igual que un perfume sobre la piel. No es casualidad que ambos compartan un mismo lenguaje. Palabras como notas, acordes, cuerpo, evolución, persistencia, equilibrio o complejidad. Porque, en realidad, ambos son composiciones vivas que cambian con el tiempo. Quizá por eso, cuando el vino y el perfume se encuentran, no compiten: dialogan. Cada uno despierta matices en el otro. Un acorde floral ilumina la frescura de un vino blanco; las maderas y especias abrazan la profundidad de un gran tinto. Y, de pronto, el olfato descubre lo que el paladar intuía.
Porque el olfato no entiende de etiquetas, entiende de emociones; vino y perfume no buscan únicamente agradar; buscan un relato que llegue al corazón. Hablan del paisaje que los vio nacer, de las manos que los crearon y de la personalidad de quien los elige. Vino y perfume son cultura, identidad y expresión.
Vino y Perfume: El poder de la Memoria Olfativa. (Raquel Navarro y Victoria Villarreal - Consultoría Villarreal).
Taller Vino y Perfumes: Dos Mundos, Un Solo Sentido. (Raquel Navarro y Victoria Villarreal).
En ocasiones, las grandes revoluciones no comienzan con un manifiesto, sino con un gesto íntimo. Una intuición. Un aroma. Así nació en 2018 El Perfume del Vino: una experiencia única de carácter científico, literario, artístico y filosófico que sus artífices, Hosanna Peña y Dr. Ricardo De Arrúe, vieron nacer, no en un laboratorio ni en una sala de conferencias, sino en un cruce inesperado entre vino y moda, primer latido de una idea que hoy se ha convertido en una plataforma de investigación, una experiencia sensorial itinerante y un movimiento cultural que recorre España.
Hosanna Peña y Dr. Ricardo De Arrúe de El Perfume del Vino.
Cada episodio, cada invitado, cada aroma analizado y cada territorio olfativo explorado ha ido sumando datos, patrones y hallazgos. El proyecto ha confirmado que la comunicación del vino necesita una revolución: menos tecnicismo, menos infantilización, más filosofía, más emoción, más libertad. La ciencia confirma lo que la experiencia ya demostraba: entrenar la nariz transforma la manera en que percibimos el vino, el perfume y, en última instancia, el mundo.
WineSom Map kIt. Kit aromático científico. (El Perfume del Vino).