PF511 - Ventas de Perfumeria y Cosmetica

historia cosmética de color 72 El blush, cuando era símbolo de estatus social Como ocurre con otros productos que ya hemos analizado en esta sección Historia cosmética color, como el lápiz de ojos o la máscara de pestañas, el colorete también hunde sus raíces en el Antiguo Egipto. En sus orígenes, el rubor no solo cumplía una función estética, sino que también actuaba como un marcador de estatus social. A continuación, repasamos la evolución de este cosmético que sigue siendo imprescindible para aportar luz al rostro. la persona no había pasado horas trabajando en el campo y que no estaba expuesta al sol, característica vinculada a las clases más acomodadas. Cuanto más rojo era el colorete, más a la nobleza pertenecías. Inicios de la Edad Media: la palidez como “moda” A comienzos de la Edad Media, la tendencia hacia los rostros pálidos relegó el uso del colorete, que llegó a considerarse inapropiado e incluso un tabú en determinados contextos sociales y religiosos. Sin embargo, en los siglos XVII y XVIII, el rubor recuperó su protagonismo; especialmente en la corte francesa, regresó con fuerza. Bajo el reinado de Luis XIV, “Cuanto más rojo era el colorete, más a la nobleza pertenecías” Madame de Pompadour. Los orígenes del colorete Sin duda, el colorete es uno de los productos de maquillaje más utilizados hoy en día. Un ligero toque de color en las mejillas basta para aportar un aspecto más saludable, revitalizar un rostro apagado y crear el efecto de una piel descansada. Sin embargo, su historia comenzó hace siglos. Mucho antes de convertirse en un imprescindible del neceser, el rubor ya se utilizaba con fines estéticos, simbólicos e incluso sociales en algunas de las primeras civilizaciones. Lo que hoy conocemos como blush tiene sus orígenes en el Antiguo Egipto. En esa época, elaboraban pigmentos mezclando ocre rojo y extractos de frutos para crear una pasta que daría color a sus labios y mejillas. Más tarde, en la época grecoromana, llevar los pómulos con colores fuertes era símbolo de salud, y también servía para marcar el estatus de cada persona. Una piel pálida, acompañada de unos pómulos enrojecidos, indicaba que

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