Por Soraya Ramón Hervás, profesional química con amplia experiencia en formulación cosmética
El evaluador, un especialista tan desconocido como esencial, que ha pasado a ser una figura crucial en las compañías de fragancias y cosméticas. A través del evaluador se coordinan las funciones creativas, de marketing y científicas, necesarias para el éxito comercial
Vivimos en un momento en el que todo va rápido y no tenemos tiempo de equivocarnos. La industria cosmética no se puede permitir el mínimo error, porque eso podría significar que cuando llegue el producto al mercado ya lo haya sacado otra marca o bien ya ni siquiera sea tendencia.
Es por eso que es tan importante que el tanto por ciento de error cometido durante el proceso de desarrollo sea mínimo y, para que esto ocurra, debe haber un entendimiento y transparencia total en la comunicación entre los diferentes departamentos que participarán en el proyecto del producto cosmético o perfume.
Durante el desarrollo de un producto cosmético o perfume, intervienen gran cantidad de departamentos, como Regulatory, I+D, Materia prima, Packaging, Marketing y Perfumista, que se tendrán que poner de acuerdo para elaborar un producto que cumpla con la regulación cosmética, que mantenga la imagen de marca y siga las tendencias del mercado.
La fragancia como motor de fidelización
Uno de los puntos clave durante la formulación del producto es la selección del perfume, ya que elegir o no el perfume apropiado tendrá que ver con la retención del cliente, que se moverá por las emociones, y resulta que el 75% de las emociones generadas están influenciadas por el olor, pues el ser humano reconoce 200 colores y el sistema olfativo recuerda hasta 10.000 fragancias.
“El experto evaluador actuará de puente entre el lenguaje olfativo, creativo y el lenguaje del mercado, que serán los intereses del consumidor"
Cuando el cliente compra una marca, no lo hace tan solo por su eficacia, sino por cómo se siente cuando la aplica. Es por esto que no podemos equivocarnos con la selección del perfume desde el inicio, ya que esto asegurará el ahorro de errores costosos e importantes en los nuevos lanzamientos.En el desarrollo del proyecto cosmético, el evaluador intervendrá en las siguientes dos fases:
Fase 1: El Briefing
Durante la selección del perfume, el laboratorio de creación y el departamento de marketing deben coordinarse. En ocasiones, esto resulta complicado, porque ambos trabajan en orientaciones opuestas.
El perfumista explora los recursos internos de la empresa, como las materias primas y sus posibles combinaciones. Sin embargo, la labor del departamento de marketing está orientada a dar respuesta a las demandas del mercado.
Aquí comenzará la labor del experto evaluador, que actuará de puente entre el lenguaje olfativo, creativo y el lenguaje del mercado, que serán los intereses del consumidor.
En ocasiones, la falta de orientación del perfumista, centrado en su tarea de búsqueda compleja de materias primas y combinación de acordes, puede llevarle a perder de vista la finalidad de su creación y así ocurrir que, a pesar de tener un gran perfume, este no vaya acorde con las necesidades del proyecto.
Para que esto no ocurra, el evaluador debe disponer de un buen briefing, que ayudará a llegar al consumidor y que deberá contener, sin perder de vista, los siguientes puntos:
- Descripción del producto o línea. Ej.: champú masculino anticaída.
- Target: masculino de poder adquisitivo medio, 30-40 años.
- Posicionamiento: profesional.
- Producciones (uds./volumen).
- Dosis de aplicación de la fragancia: 0,5% aprox.
- Claim: fresco y mediterráneo
- Valor añadido: Extracto de
pepino - Packaging
- Capacidad
- Timing
“Durante las dos fases, evaluador y perfumista irán de la mano durante todo el desarrollo”
Una vez terminado el briefing junto con Marketing, el evaluador interpretará sus directrices y las transformará en notas olfativas que reflejarán los objetivos.
Fase 2: La evaluación de la estabilidad
Una vez seleccionado el perfume, se procederá a la evaluación de la estabilidad. Por ejemplo, si se trata de un champú, el evaluador se hará preguntas como si ese perfume responde a los conceptos planteados por el departamento de Marketing, que el olor sea fresco, masculino y que enmascare adecuadamente el olor del tensioactivo y los conservantes.
El evaluador se encargará de analizar la evolución del perfume mediante las valoraciones de las estabilidades. El producto estará a temperatura ambiente, a 40 y 50 °C, y también en nevera, y la evaluación consistirá en comprobar que las notas permanezcan estables y coherentes con el tiempo. Estas se evaluarán frente a un estándar, a poder ser en cristal y en el envase original.
Dependiendo del tipo de producto, se irán realizando también evaluaciones en aplicación. Por ejemplo, continuando con el caso del champú, se observará si el producto que ha permanecido en una estabilidad de, por ejemplo, un mes, al dosificarlo en la palma de la mano, aplicarlo sobre el cabello húmedo o secarlo con secador, continúa oliendo igual.
En ocasiones, incluso se observará la tenacidad y se hará un seguimiento junto con el panelista. Durante estas dos fases, evaluador y perfumista trabajarán de la mano durante todo el desarrollo.
Pero no acaba aquí la tarea del evaluador, porque este también intervendrá en:
- Tareas de homologación de nuevos perfumes, durante retrabajos, ya sea por cambio de proveedor o por modificaciones derivadas de la normativa.
- Creación de una muestroteca con los acordes de perfume creados por el perfumista.
Antes de finalizar, es importante señalar el tipo de formación que deberá tener un evaluador:
- Será altamente valorable disponer de una titulación en Química.
- Formación como experto evaluador de perfumes.
- Experiencia en la industria cosmética, especialmente en formulación, control y evaluación de estabilidades.
- Habilidades comunicativas y capacidad de interpretación y traducción entre equipos multidisciplinares.
No debemos olvidar que será imprescindible disponer de un buen olfato y un espíritu creativo. En definitiva, el evaluador desempeña un papel crucial en la traducción de la experiencia sensorial en un feedback técnico y objetivo. Su intervención garantiza la calidad, la coherencia y el éxito comercial del producto, además de contribuir a la diferenciación de la marca.
“La coherencia entre la idea y el resultado final del proyecto contribuirá a la diferenciación de la marca”





