ENTREVISTAS


Ramón Monegal, perfumista

Ramón Monegal, perfumista

Seis meses después de la apertura del espacio Ramón Monegal Perfumes en Barcelona, el perfumista se muestra satisfecho de la acogida recibida y lleno de proyectos para el futuro, siendo el más inmediato Auria Cosmetics. tras conversar con este profesional con más de 35 años en el sector, nadie puede quedarse indiferente ante su creatividad, su manera de vivir la perfumería y de transmitir sus ideas. apasionado de la arquitectura, enfatiza la función comunicativa de los perfumes y la importancia del maridaje.

¿Por qué ha creado el espacio Ramón Monegal?
Después de 35 años de trabajar para la industria y para los demás, llega un momento que necesitas recuperar tu libertad, no depender de nadie, además de que tengo una generación detrás de mí. Así, tomé la determinación de separarme del grupo y de comenzar este proyecto absolutamente de cero, para poder construir un edificio desde los cimientos.

No es seguir para hacer lo mismo…
No, yo estaba muy bien en el grupo, pero hacía tiempo que no estaba evolucionando hacia donde quería. Si tomé la decisión de separarme, es porque realmente tengo mucho que decir en perfumería y creo que, posiblemente, un grupo de tales dimensiones no deba asumir ciertos riesgos. En cambio, una estructura pequeña te permite experimentar y arriesgar.

Los 35 años que mencionaba, ¿qué le han enseñado?
Muchas cosas. Se aprende más de los errores que de los éxitos. He aprendido cuando me he equivocado. Es más fácil saber por qué un perfume no funciona y suelen ser por errores de maridaje o de incompatibilidades, porque has hecho un olor que no representaba bien lo que vendía la marca... Cometí errores de juventud pero también tuve grandes éxitos.

¿Se equivocaría el que dijese que RM es el laboratorio de un artisan parfumeur?
Totalmente. Es un proyecto a veinte años vista, comprometido con el s.XXI y con toda su tecnología, aunque sí quiero recuperar todos los valores que tenía la perfumería de principios del siglo pasado, cuando trabajaba con unos ciertos parámetros de libertad, imaginación y valentía que ahora se han dejado de hacer. Se trata de una mezcla entre tradición y tecnología, con las proporciones y la estética de hoy.

¿Con qué momento de la historia de la perfumería se identifica más?
Antes de que entrasen en perfumería los primeros diseñadores, los perfumes eran propuestos por perfumistas, eran creadores, y disponían de su propio espacio para ofrecer sus propuestas. Este sería un poco el momento, pero ubicado en el s.XXI. La idea es intentar recuperar el valor del perfumista por sí mismo y no a través de terceros. Ha llegado el momento, como ya han hecho los grandes cocineros, de salir del laboratorio.

Perfumería de mass market, selectiva, marcas nicho... ¿Cómo ve esta segmentación?
Son definiciones hechas por la industria de forma totalmente interesada y académica. Hoy en día tenemos una perfumería de gran distribución que se encuentra mayoritariamente a través del canal alimentación y que la definen como de mass market; y otra de gran distribución en forma de cadenas de perfumerías, ya sean nacionales o internacionales. Este canal, conocido antes como “selectivo”, debido a su amplísima dimensión, ha dejado de ser el lujo de la perfumería.
Desde hace unos años, está naciendo la verdadera perfumería de lujo, con una distribución muy exclusiva, dirigida a “buscadores” de perfumes, con espacios que detrás tienen un perfumista de verdad; perfumes que se fabrican en cientos o en miles de unidades, no en millones, tal como hacían ayer las grandes marcas selectivas y que hoy se han convertido en marcas de distribución masiva. De hecho los perfumes de éxito de hoy en “selectivo” se asemejan mucho a los del mass market de toda la vida. Esta nueva perfumería de lujo es la que la industria está definiendo despreciativamente como perfumería nicho en lugar de exclusiva.

En el espacio RM, el cliente busca esta selectividad…
La sorpresa más grande es la cantidad de gente que está buscando no oler como los demás. Hoy ya no podemos hablar de un perfume con personalidad como se hacía hace 50 años, porque cualquier perfume lo llevan millones de personas; ya no es tu olor, es el olor de millones de personas.

¿Es un consumidor más lejos del target típico y más cerca de la necesidad de un individuo?
Sí, creo que estas personas buscan una perfumería diferente y te están casi pidiendo la personalización del perfume. Todo esto llevará a que la industria del perfume se tenga que reconvertir para mezclar perfume con artesanía y tecnología. Es un poco mi propuesta para llegar a la artesanía pero con los medios tecnológicos de la industria moderna. Tendremos que imaginar como personalizar perfumes dentro de unos parámetros éticos y factibles.

¿Cómo están clasificados los perfumes en el espacio RM?
Los propongo como perfumes de actitud a través de una carta de olores que facilita su descubrimiento. La magia se produce con un buen maridaje entre el deseo de comunicación y el perfume.

¿Cuántos tienen?
14 perfumes personales en total, que definen diferentes actitudes que van desde la confianza hasta la seducción. Habrá más, estoy de­sarrollando dos colecciones nuevas.
Mi otra pasión es la arquitectura y el interiorismo; creo que los espacios interiores se componen de volumen, luz, tacto y olor. Por ello era difícil no “caer” en desarrollar una colección de ambiente en diferentes soportes.

¿También habrá perfumes especiales?
Todavía no los tengo, pero ya llegarán porque un buen fondo de tocador tendría que contemplar diferentes olores, desde los más efímeros y comunicativos hasta los más definitorios de personalidad. Todo es válido, me perfumo como soy o soy como me perfumo. Tu perfume lo puedes modificar o personalizar con otros perfumes, más frescos, más orientales… para convertirlo en “especial”.

Y un mismo perfume en diferentes personas cambia.
La percepción que tienes de un mismo perfume puede ser muy diferente dependiendo de la ima­gen de la persona que lo lleva. Nuestro sentido del olfato es poco fiable e inseguro, por ello se deja influenciar mayoritariamente por el entorno que comunican los otros sentidos más desarrollados.

La persona que acude al espacio RM, ¿sabe lo que quiere?
De nuevo, me ha sorprendido la exigencia tan importante, a nivel creativo. Cada vez hay más gente que está cansada de los perfumes que se comercializan en todas partes y buscan alternativas diferentes. Saben que no quieren oler como la mayoría, y aquí, en un espacio diferente, esperan propuestas diferentes. Son bastante conscientes de qué olor o qué ingrediente les gusta más, pero el lenguaje en nuestro sector es casi inexistente, la gente quiere expresarse y no sabe cómo hacerlo; intento interpretar lo que me están diciendo para saber si quieren un perfume de más presencia o de más elegancia, discreción, seguridad…

¿Qué otras peticiones le han sorprendido?
También me piden si lo que utilizan está de acuerdo con su imagen o personalidad. Una de las funciones que realizo es descodificar qué transmite la persona que tienes delante de ti, cómo viste, con qué colores, y ver si eso transmite lo mismo que su perfume, porque creo que no hay perfumes buenos o malos, sino bien o mal llevados. Lo más importante es el maridaje.

¿La industria conoce bien al consumidor?
Diría que falta oficio e intuición, el conocimiento desgraciadamente sólo se basa en los tests, que nunca llegan a reproducir con exactitud las condiciones reales y por lo que yo soy totalmente escéptico. El perfume está especialmente creado para las personas que disfrutan de él, no para cualquiera. Además no hay un lenguaje conocido para que la marca y el consumidor puedan comunicarse. Son preguntas estereotipadas que se contestan de forma estereotipada para después coger la respuesta mayoritaria. Esta es una de las razones por las que la perfumería está en un estado gris y no avanza.

¿Falta creatividad en perfumería?
Creo que un perfume siempre será un acto creativo que debería ser dirigido por creativos y no por administradores, que intentan sistematizar todo para correr los mínimos riesgos posibles. Por eso, al final, todos llegan a las mismas conclusiones, se dan perfumes parecidos y la mayoría con un precio que no tiene que ver con la realidad, porque los costes están mal repartidos, así se aumentan los costes de celebrities, publicidad, envases, etc., todo menos la esencia, el auténtico perfume. La sistematización impuesta a la industria por asesores externos de otros sectores, utilizando las mismas técnicas, sistemas de evaluación y cálculo de costes que en los productos de alimentación o higiene, es la auténtica responsable de la actual falta de creatividad que sufre la perfumería de lujo.

¿De qué modo se define como perfumista?
Estructuralmente arquitectónico, me gustan las simetrías y las buenas proporciones. La naturaleza es la mayor fuente de inspiración, el olor existe porque existe la naturaleza y es una forma de definición. Una flor se define con un olor porque tiene su función: atraer insectos para polinizarse. En mi caso los perfumes deben tener una función, comunicar.

¿Cómo le influencia la pasión por la arquitectura?
La estructura de un perfume es arquitectónica. Todo buen perfume como todo buen edificio ha de tener una base sólida; el fondo de un perfume es la base donde se sustenta toda la composición, es lo que queda y es lo que realmente tiene valor. El espacio interior es el corazón del edificio y también del perfume: define carácter, personalidad y actitud. El divertimento del perfume, la primera impresión, es la salida que actúa a modo de fachada, dura poco pero es el responsable del enamoramiento a primera vista.

¿Tiene predilección por alguna materia?
Las que más me gustan son las de olor a tierra, los vetiver, iris, notas raíz, regaliz, además me encanta el cuero. También el pachulí, hay perfumes con y sin pachulí, es la clasificación más simple e importante que existe; pachulí quiere decir seducción, esencia del perfume, y no tenerlo equivale a ingenuidad.

¿Qué proyectos posee en perspectiva?
Este espacio es una especie de centro de investigación, un showroom, en el que pasarán muchas cosas… Ahora estoy con una historia de jabones, pero también me seduce mucho el chocolate. Estoy iniciando con Enric Rovira una aventura pionera: crear chocolates con perfumes, que no perfumados. También llegarán experiencias con la personalización de perfumes pero de manera original. Estudio accesorios para perfumar o que estarán relacionados con el perfume… Mi intención es no ser sólo un perfumista-autor sino alguien que pueda abrir el campo de la perfumería a otros sectores.

También está escribiendo un libro.
No es un libro técnico de perfumería, que los encuentro todos muy aburridos, es un libro novelado en el que intento que la gente se de cuenta de la importancia que podría tener la memoria olfativa. Un guión lleno de maridajes, porque para mí lo más importante en un perfume es que esté bien llevado, lleno de presencia olfativa a modo de quinta esencia que ensalza los valores de la persona, incluso cuando ésta desaparece. La idea es que sea curioso, distraído y educativo para que el lector se cuestione la función del perfume más allá de la puramente estética.

¿Dónde crea los perfumes Ramón Monegal?
El perfume es un acto creativo intelectual. Trabajo de noche, para imaginar, y de mañana para evaluar. Un perfume se imagina, se escribe la partitura, se pesa y se evalúa. Estos actos pueden estar ubicados en sitios diferentes. La parte intelectual la desarrollo entre Barcelona y Gerona; los ensayos y las materias, en el laboratorio que dispongo en Ginebra, ciudad en la que yo me formé. Y por último la evaluación final en cualquier lugar, siempre y cuando esté bien llevado.

¿Cómo ve la fabricación?
Vengo de familia industrial de toda la vida y creo que es un error dejar la fabricación a terceros. Porque es un know-how importante y es la única manera de poder controlar que las cosas se hagan como tú quieres. Estoy en un proyecto de crear una unidad de fabricación, con sede en Igualada, hecha en colaboración con los talleres TAC, es una cooperativa sin ánimo de lucro, en la que yo pongo mi know-how, para poder hacer un centro que creo que será modélico. Dará un servicio de fabricación personalizada, desde cantidades muy pequeñas, artesanales, prácticamente hechas a mano, hasta cantidades industriales. Es básico que este país no pierda la fabricación de perfumería, yo defiendo que, aparte de la creación y distribución debemos mantener también la fabricación, para poder controlar íntegramente la magia y los secretos del perfume.

¿Cómo se denomina este proyecto y cuál es su objetivo?
Auria Cosmetics, que así es como se denomina nuestra unidad, nace con la intención de dar un servicio integral de creación, fabricación, manipulación, almacenamiento y logística, con la artesanía que sea necesaria. Es interesante porque además tiene una finalidad social; empleamos a discapacitados mentales e intentamos que estén lo más orgullosos posibles del trabajo que hacen. Es un proyecto con una doble vertiente, industrial y social.

Tendrá más clientes, además de Ramón Monegal...
Exacto. Se podrá desde allí dar servicio también, por ejemplo, a cadenas de perfumería que quieran hacer un producto especial. Estoy intentando crear una unidad que sea modélica, versátil, adaptable y revolucionaria en contra de los esquemas industriales actuales.

¿Tiene previsto extender el concepto de RM?
Es un proyecto que nace con ambición internacional. Todavía estamos en un momento de creación de producto, que cuando crea que alcance el nivel objetivo, nos permitirá iniciar el recorrido internacional, probablemente desde Nueva York pasando por otras ciudades como Tokio, Berlín, Dubai… La expansión del concepto será más internacional que nacional, pero si internamente se me abre alguna posibilidad interesante, la estudiaremos a nivel de asociación, siempre y cuando responda a mi perfil y sume algo al proyecto.

¿Cómo ve su futuro?
Creo que no me pararé aquí, continuaré abriéndome a otros sectores en los que el perfume tiene algo qué decir. Quiero encontrar la relación con joyería, cuero… Me gustaría experimentar con chocolate, pero también posiblemente con aceites. Está en mente la cosmética, una cosmética eficaz y funcional en la que el perfume debe aportar sustantividad y emotividad.

¿Y el del sector?
Creo que habrá cambios en el sector de la distribución. Siempre ha sido así, lo he vivido desde que los propietarios de perfumerías eran prescriptores y usuarios, y se implicaban realmente, hasta la etapa actual de las grandes cadenas, que son empresas con estructuras y organigramas complejos con demasiadas referencias y con un personal profesionalizado pero menos implicado y con un menor conocimiento de las referencias. Se ha perdido la magia y la dedicación que había antes. De aquí a 20 años el sector deberá adaptarse a los cambios, ser más especializado, con más glamour, oferta más ordenada; el personal deberá responder a demandas más exigentes, a los famosos maridajes… Lo comparo con los comercios especializados de vino, ahora empiezas a ver que los buenos tienen someliers detrás; el consumidor está dispuesto a pagar a cambio de la confianza que le proporcionan estos comercios. A la perfumería le falta todavía un reciclaje importante. Incluso es posible que, igual que en el sector de la moda o en la automoción, los grandes grupos que poseen multitud de marcas lleguen a tener sus propios puntos de venta. VPC

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