“Las principales preocupaciones del sector son la complejidad regulatoria, la dificultad para diferenciarse en un mercado muy competitivo y la captación de talento especializado”
El pasado septiembre se incorporó como General Manager del Beauty Cluster. ¿Qué supone esta nueva etapa para su trayectoria profesional?
Supone una evolución natural dentro de mi trayectoria profesional. El Beauty Cluster me permite trabajar desde una visión estratégica y colectiva del sector, combinando gestión, conocimiento del mercado y conexión entre empresas. Es una etapa muy ilusionante, con el reto de contribuir activamente al posicionamiento y la competitividad de una industria clave para la economía y la imagen del país.
¿Cuáles son los principales objetivos que se ha marcado para su gestión al frente del Cluster?
El principal objetivo es reforzar el valor que el Beauty Cluster aporta a sus socios. Para ello trabajamos sobre tres grandes ejes: impulsar la innovación —no solo tecnológica, sino también en modelos de negocio—, acompañar al sector en una sostenibilidad más avanzada y creíble, y acelerar los procesos de internacionalización. Todo ello desde una escucha activa y una gobernanza cercana a las necesidades reales de las empresas.
Tras sus primeros meses al frente de la organización y teniendo contacto con socios y colaboradores, ¿qué necesidades y principales preocupaciones trasladan con mayor frecuencia las empresas del sector cosmético?
Las preocupaciones son diversas y bastante compartidas. Destacan la creciente complejidad regulatoria, la dificultad para diferenciarse en un mercado muy competitivo y la necesidad de captar talento especializado. También aparece con fuerza la preocupación por la pérdida de control en determinados mercados y canales paralelos, que afectan a la trazabilidad, al posicionamiento de marca y a la coherencia de la distribución. En general, las empresas buscan proteger el valor de sus productos y reforzar la confianza del consumidor.
Según datos de Stanpa, la industria de la perfumería y la cosmética ha pasado de contribuir el 0,9% al 1,03% del PIB. El sector mostró en 2024 un nuevo crecimiento del 7,7%, el doble del aumento del PIB nacional. ¿Cómo interpreta estas cifras y qué reflejan sobre la solidez del sector?
Son cifras muy positivas y reveladoras. Crecer al doble del PIB nacional confirma que el sector de la perfumería y la cosmética es sólido, resiliente y con una fuerte capacidad de adaptación. Refleja una industria que ha sabido invertir en innovación, marca y valor añadido, y que mantiene una clara vocación exportadora incluso en contextos de incertidumbre.
¿Considera que existe una saturación de productos en el mercado o todavía hay margen para la innovación?
Más que saturación de productos, existe una saturación de propuestas poco diferenciadas. El mercado sigue ofreciendo un amplio margen para la innovación real: fórmulas con evidencia, propuestas sensoriales, experiencias de marca, personalización y conceptos alineados con valores claros. La clave ya no está en lanzar más, sino en lanzar mejor.
Tradicionalmente se ha considerado un sector feminizado, aunque con una mayor presencia masculina en los puestos directivos. ¿Cree que esta tendencia está cambiando? ¿Cómo encaja en este contexto el auge de la cosmética masculina?
Sí, el sector está evolucionando hacia una mayor diversidad, tanto en perfiles profesionales como en liderazgo. Paralelelamente, la cosmética masculina refleja un cambio cultural profundo: el cuidado personal se normaliza y deja de estar vinculado al género. Esto abre nuevas oportunidades de producto, comunicación y retail, especialmente en perfumería y cuidado personal.
¿Cuáles son los proyectos más relevantes del Beauty Cluster y qué acciones están llevando a cabo para convertirse en “una plataforma de referencia en innovación, sostenibilidad e internacionalización”?
Actualmente, impulsamos proyectos centrados en innovación aplicada, digitalización, sostenibilidad avanzada, transferencia de conocimiento e internacionalización. Trabajamos para conectar empresa, ciencia, mercado y talento, y para generar espacios sectoriales que refuercen el posicionamiento de nuestro ecosistema a nivel nacional e internacional, especialmente en ámbitos como la perfumería, la cosmética y las experiencias sensoriales.
La sostenibilidad se ha convertido en un eequisito básico, ahora los consumidores piden “algo más”. ¿Qué nuevas expectativas cree que marcarán el comportamiento del consumidor en el nuevo año?
El consumidor pide transparencia, coherencia y credibilidad. Quiere entender el origen de los productos, su eficacia real y el impacto de las marcas. Además, ganan peso la personalización, la experiencia - tanto física como digital - y el relato de marca bien construido, basado en valores auténticos y no solo en claims.
¿Cómo están cambiando las reglas del juego en el retail del sector y qué oportunidades y retos identifica para las marcas en este nuevo contexto?
El retail se ha transformado en un entorno híbrido donde conviven tienda física, e-commerce y nuevos formatos. La tienda ya no es solo un punto de venta, sino un espacio de experiencia y relación con la marca. El reto para las empresas es integrar todos los canales de forma coherente, y la gran oportunidad está en el conocimiento del consumidor y en la creación de experiencias diferenciales.
¿Qué papel juegan actualmente las redes sociales y los influencers en la estrategia de las marcas de belleza y cómo cree que evolucionará esta relación en los próximos años? Recientemente, hemos visto cómo en el caso de los influencers se han aplicado regulaciones con el objetivo de lograr una mayor transparencia.
Siguen siendo un canal clave de visibilidad y conexión con el consumidor, pero el sector está entrando en una fase de mayor madurez. La regulación y la demanda de transparencia favorecerán colaboraciones más responsables, con perfiles que aporten credibilidad, conocimiento y afinidad real con la marca, más allá del impacto inmediato.
¿Cuáles diría que son los principales puntos fuertes y las principales debilidades de la industria de la belleza en el mercado español? ¿Qué nos diferencia de otros países y qué retos siguen pendientes?
Entre las fortalezas destacan la calidad industrial, la creatividad, el conocimiento técnico y la capacidad exportadora. Como debilidades, la atomización del sector y la necesidad de ganar escala y visibilidad internacional. España cuenta con un gran potencial como hub beauty, pero el reto sigue siendo consolidar marca país y posicionamiento global.
Las pymes son un pilar fundamental del Beauty Cluster y del sector en general. Muchas de las empresas más innovadoras nacen en este ámbito. Desde el Cluster las acompañamos facilitando acceso a conocimiento, proyectos colaborativos, networking y herramientas que les permitan crecer, profesionalizarse e internacionalizarse sin perder su identidad.




