Las autoridades han desmantelado en la provincia de Girona la mayor fábrica de perfumes falsificados de Europa. La instalación contaba con una capacidad de producción estimada de más de cuatro millones de frascos al año, equivalente a unos 16.000 perfumes diarios, y operaba a través de una red logística asentada en varias naves industriales.
La actuación ha sido llevada a cabo por agentes del Servicio de Vigilancia Aduanera y los Mossos d’Esquadra, con la colaboración de la Aduana Francesa. En total, se han intervenido 1,2 millones de perfumes falsificados y alrededor de 150.000 litros de materia prima destinada a la elaboración de fragancias, con un valor estimado superior a los 90 millones de euros si los productos hubieran sido originales.
Cuatro naves industriales y una red organizada
La investigación ha permitido identificar al menos cuatro naves industriales utilizadas por la organización en distintas comarcas de Girona. En una de ellas, ubicada en la comarca de La Selva, los agentes de Vigilancia Aduanera localizaron más de 850.000 perfumes ya terminados, así como grandes cantidades de materia prima para la fabricación de fragancias.
De forma paralela, la División de Investigación Criminal de los Mossos d’Esquadra intervino otra nave en Arbúcies, que funcionaba como principal centro de almacenamiento de la red y albergaba cerca de 350.000 perfumes. Según fuentes de la investigación, la organización disponía de copias de más de 50 marcas y modelos de perfumería de lujo, listas para su distribución en distintos mercados europeos.

Material intervenido en la fábrica de perfumes falsos.
Comunicado de Stanpa
Desde Stanpa, la asociación nacional de perfumería y cosmética, se ha valorado de forma positiva la actuación de las autoridades. La entidad ha subrayado que la falsificación de perfumes supone un grave perjuicio para la economía, para las marcas y para los profesionales y trabajadores del sector, además de distorsionar la competencia en el canal legal.
Además, Stanpa ha recordado que este tipo de productos representan un riesgo para la salud de los consumidores, al tratarse de artículos que eluden los controles sanitarios y regulatorios exigidos por la normativa europea.




