La marca introduce una nueva gama de hidratantes faciales de textura ultraligera, inspiradas en la Fresh-Sorbet Technology, con tres fórmulas específicas.
Garnier refuerza su catálogo de cuidado facial con el lanzamiento de las nuevas Cremas Sorbete, una gama de hidratantes diseñada para responder a la demanda de fórmulas eficaces con texturas ligeras, rápida absorción y control de brillos. El producto se presenta como una alternativa a las cremas tradicionales, combinando hidratación prolongada y sensorialidad diferenciada.
Hidratación intensa con textura ultraligera
La principal innovación del lanzamiento reside en su textura, hasta seis veces más ligera que la de una crema convencional, basada en una estructura rica en agua y en el uso de polímeros superabsorbentes. Según la marca, esta tecnología permite un efecto “water-break”, por el que la fórmula se funde de inmediato con la piel, aportando una sensación de frescor, confort y un acabado mate sin residuo graso. Estas características hacen que la gama esté especialmente orientada a pieles mixtas, grasas o con tendencia a imperfecciones.
Tres variantes con niacinamida y activos de referencia
Desde el punto de vista funcional, Garnier destaca una hidratación de hasta 48 horas con absorción inmediata, alineándose con una de las principales preocupaciones del consumidor actual: mantener la piel hidratada sin sensación pesada ni brillo visible. La propuesta busca combinar la eficacia de una crema con la ligereza de un gel, ofreciendo una experiencia sensorial distinta dentro del segmento de gran consumo. La primera variante combina un 4 % de niacinamida con ácido hialurónico, orientada a contribuir al mantenimiento de la hidratación, al refuerzo de la barrera cutánea y a un efecto piel más rellena.
La segunda fórmula incorpora un 4 % de niacinamida junto con vitamina Cg, con un enfoque en la mejora de la luminosidad y la uniformidad del tono, aprovechando la acción antioxidante de la vitamina C y el carácter multifuncional de la niacinamida. La tercera variante está formulada con un 5 % de niacinamida, ácido salicílico y centella asiática, dirigida al control de brillos y a la reducción de la apariencia de imperfecciones, con un acabado mate duradero.
En línea con su posicionamiento de accesibilidad, Garnier lanza esta innovación con un precio de venta recomendado de 5,99 euros. Con ello, la marca busca democratizar el acceso a fórmulas con activos reconocidos y texturas avanzadas, reforzando su estrategia de ofrecer soluciones eficaces a precios competitivos dentro del mercado de la cosmética facial.




