Issey Miyake ha lanzado Lumière d’Issey, una nueva fragancia femenina que reinterpreta el concepto de luz a través de la composición olfativa, el diseño del frasco y su narrativa creativa. La propuesta se posiciona como una evolución dentro del universo de la marca, vinculada a valores como la naturaleza, la autenticidad y la emoción.
Una composición floral ambarina en torno al concepto de luz
La fragancia ha sido desarrollada por los perfumistas Fabrice Pellegrin y Marie Salamagne como una interpretación sensorial de la luz, concebida como un elemento dinámico y envolvente. La estructura olfativa se articula en torno a una salida de mandarina verde 100% natural y neroli, que aporta una frescura luminosa. En el corazón, el azahar —también de origen natural— se combina con acordes de fresia y almizcle blanco, aportando textura y dimensión. La base incorpora un acorde de madera de pistacho junto a sándalo, configurando una estela cálida y contemporánea.
Diseño y packaging: un enfoque arquitectónico del frasco
El frasco, desarrollado por MIYAKE DESIGN STUDIO, introduce una nueva dirección creativa para la marca. Su estructura geométrica, basada en facetas triangulares, actúa como un prisma que capta y refracta la luz, reforzando el concepto central de la fragancia. El diseño combina transparencia y precisión técnica, con un vidrio que deja ver un elixir de tonalidad rosada. El packaging exterior mantiene esta narrativa visual mediante un juego de difracción lumínica basado en elementos gráficos triangulares.
Ingredientes de origen natural y sistema recargable
Lumière d’Issey incorpora un 90% de ingredientes de origen natural y cuenta con certificación vegana. Entre sus materias primas destacan la mandarina verde de origen responsable procedente de Italia y el sándalo australiano certificado.
El producto se presenta en formatos recargables (30 ml, 50 ml y 100 ml), con un sistema diseñado para facilitar su reutilización. Según datos facilitados por la marca, el uso combinado de un frasco de 50 ml y una recarga de 150 ml permite reducir un 66% las emisiones de CO₂ y un 67% el consumo de recursos fósiles en comparación con formatos no recargables.




