El uso diario de protección solar constituye una de las principales medidas para prevenir el envejecimiento prematuro de la piel y reducir el riesgo de cáncer cutáneo. Junto a la preocupación por proteger la piel frente a la radiación ultravioleta, los criterios de compra han evolucionado en los últimos años. La protección solar ya no se valora únicamente por su factor de protección (SPF), sino también por la composición de las fórmulas, con una creciente preferencia por ingredientes de origen natural y por productos que prescinden de determinados compuestos actualmente objeto de evaluación científica o regulación.












