Los frascos conservan la arquitectura original de la gama 212 VIP, pero incorporan un esmalte amarillo de alta saturación inspirado en la carrocería de los taxis neoyorquinos. Sobre esta base se integra el logotipo 212 en negro y el motivo ajedrezado característico del servicio de taxi de la ciudad, reforzando el carácter urbano y reconocible del conjunto.
Desde el punto de vista comercial, la edición limitada introduce un elemento de coleccionabilidad y novedad visual que favorece la rotación en punto de venta, especialmente en campañas estacionales y espacios de travel retail o flagship stores.
Más allá del rediseño exterior, 212 Cab incorpora variaciones olfativas que buscan aportar frescura y dinamismo a dos referencias consolidadas del portafolio.
212 VIP Rosé Cab
Desarrollada por la perfumista Emilie Coppermann, la fragancia añade un acorde de piña en salida que refuerza la sensación tropical y luminosa. El corazón mantiene el protagonismo floral del jazmín, mientras que el fondo de pachulí aporta profundidad y persistencia. El acorde de champagne rosé, seña de identidad de la versión original, continúa articulando el carácter festivo y nocturno de la composición.
212 VIP Black Cab
Formulada por Juliette Karageuzoglou y Carlos Benaim, esta versión introduce también una apertura de piña, acompañada por un corazón gourmand de caramelo y una base intensa de pachulí. La presencia de absenta añade un matiz aromático y especiado que potencia su perfil nocturno.
En ambos casos, la estrategia se centra en mantener la firma olfativa reconocible de la familia 212, incorporando notas de mayor impacto inmediato orientadas a un consumidor joven y a momentos de uso asociados al ocio.
Posicionamiento estratégico
Con 212 Cab, la marca refuerza el vínculo histórico entre la colección 212 y el imaginario neoyorquino, capitalizando códigos urbanos ampliamente identificables para dinamizar el sell-out sin alterar los pilares de la gama.
La edición limitada se concibe así como una palanca táctica de innovación incremental: mantiene fórmulas consolidadas, introduce variaciones sensoriales controladas y apuesta por un packaging distintivo que aporta visibilidad en el lineal. Con ello, Carolina Herrera continúa explotando la fortaleza comercial de la franquicia 212 mediante lanzamientos estacionales de alto componente narrativo y visual.