La protección solar ha dejado de ser un producto asociado exclusivamente al verano para consolidarse como un elemento habitual de las rutinas diarias de cuidado de la piel. Así lo reflejan los últimos datos globales de Circana, que apuntan a un crecimiento sostenido de los productos con SPF (factor de protección solar), impulsado por una mayor concienciación sobre la salud cutánea y la prevención.












